Muy sencillo: app de millonarios
Tengo que confesar que de tecnología no entiendo mucho. Pero mi amiga Verónica sí. ¡Lo sabe todo! Conoce los últimos smartphones y las apps correspondientes. Yo siempre me quedo delante de ella con cara de no entender nada y pienso: «¡Chica, cómo es que sabes tanto!». Yo prefiero ir de compras y me conformo con poder manejar mi móvil sin problemas.

El caso es que volvió a aparecer con algo «de lo más espectacular», según ella. Tenía que descargarme sí o sí esta app: la app de millonarios. Seguro que la miré muy desconcertada. Porque se partió de risa y dijo: «¡Si eres tú la que quiere a toda costa un tío rico!»

Tiene razón y no me lo pensé mucho: me descargué la app de millonarios. «Nada mal, oye», pensé. Esto tiene muy buena pinta y no pude evitarlo: la invité a un cappuccino, porque había que examinar a fondo esta novedad tecnológica.

Me encanta mi app de millonarios

Soy tan feliz. Me encanta mi app y no puedo soltarla. Ya desde por la mañana me pongo a chatear y sigo hasta bien entrada la noche. Es tan emocionante y creo que me voy acercando cada vez más al objetivo. Los hombres son tan simples. ¡Todos! Incluso los que tienen la cuenta bancaria llena.

Una vez leí: «¡Una mujer puede conseguir a cualquier hombre!». Creo que no va desencaminado y que hay algo de verdad en ello. Me encantan los retos y justo eso quiero comprobar. Porque hay uno que me gusta muchísimo y al que en realidad nunca me atrevería a acercarme. Pero enseguida me sacudo los pensamientos pesimistas y me digo: «Puedo conseguir a cualquier hombre: ¡donde hay voluntad, seguro que hay un camino y la puerta adecuada!»

App de millonarios

La app de millonarios e internet me han llevado a mi meta

Es tan fácil encontrar al millonario adecuado:

  • App de millonarios
  • Fácil de encontrar
  • Siempre contigo
  • me encanta buscar sobre la marcha

¡¿Qué sería de mí hoy sin mi app?! Una pequeña dependienta sin éxito. Porque, si no, ¿dónde iba a encontrarlo? Al fin y al cabo, no lleva un cartel colgado del cuello: «¡Hola, Jessy, soy Álvaro, tu millonario!»

Así es fácil y la mujer puede elegir. Un texto ingenioso y divertido y él ya responde. No solo las mujeres son curiosas, los hombres también. Sobre todo, entra enseguida en juego el instinto de cazador y entonces solo queda una cosa: ¡hacerse de rogar bien! Mientras la mujer no le coja miedo a perderlo, ¡es el juego más fácil!